Ezer Equipada: Creciendo en la Fe: Haciendo Espacio para los Demás

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El mes pasado tuvimos la oportunidad de viajar como familia a Alemania. Durante nuestro tiempo ahí, nos hospedamos con dos diferentes familias. Ambas familias crearon un espacio para nuestra familia. Abrieron sus casas, compartieron habitaciones, comida y nos hicieron parte de sus conversaciones. También sé que ellos sacrificaron tiempo y recursos. Ellos se incomodaron al hacer espacio para nosotros. Las dos hijas durmieron en el sótano para compartir su habitación, la señora con la cual nos hospedamos tomó tiempo de su trabajo para mostrarnos cómo tomar el tren, caminó hacia la estación con nosotros y nos explicó cómo volver a su casa. Verdaderamente nos hicieron sentir como en casa, fue un tiempo muy especial para nuestra familia y aprendí mucho de lo que significa hacer espacio para los demás.

Los meses anteriores hablamos de cómo nuestra fe crece a través del estudio de las Escrituras y de la oración y adoración. Este mes vamos a hablar de cómo crecemos al hacer espacio para los demás. La hospitalidad, venir al lado de alguien para brindarle fuerza y ser parte de una comunidad bíblica auténtica son tres diferentes maneras de cómo podemos crear espacio para los demás. Invitar a alguien a tomar café en casa o en un lugar, incluir a alguien nuevo al grupo de amigas, escuchar la historia de alguien y tomar el tiempo para orar por ella, y cocinar o comprar una comida para alguien que esté enferma o que acaba de tener un bebé, son todos actos visibles y tangibles de aplicar la idea de crear un espacio para los demás.

Cuando hablamos de hospitalidad, se trata más de la actitud de mi corazón y de la otra persona que de mi casa. A veces pienso que para poder tener a personas en mi casa, todo tiene que estar limpio y ordenado, o tener comida preparada. Y aunque estas cosas son buenas, no quiero que sea un impedimento para poder crear un espacio para los demás. Nuestra casa puede ser un vehículo para tener conversaciones profundas, traer sanación, descanso, consuelo y para que otros puedan conocer más sobre la gracia, amor, misericordia y perdón de nuestro Señor.

También, hacer espacio para los demás significa venir al lado de otra persona para fortalecerla, tomar el tiempo para escuchar, orar, ayudar o servir. Esto puede ser complicado y desordenado. Puede ser que interrumpe nuestra rutina o que requiere que mi enfoque pase de mi comodidad a servir sacrificialmente a los demás. Por eso, necesitamos a Cristo para poder llevar las cargas de los demás.

  • Crecemos cuando nos ocupamos de algo por alguien que no puede ocuparse por sí mismo.
  • Crecemos cuando dejamos de lado nuestros propios planes y damos prioridad a las necesidades de otra persona.
  • Crecemos cuando nuestras limitaciones y patrones de pecado quedan expuestos mientras cuidamos de otros.
  • Crecemos cuando las complejidades de una relación nos obligan a confiar en Dios y no en nosotros mismos.
  • Crecemos cuando nuestras suposiciones sobre las personas que son diferentes a nosotros se ponen en duda porque realmente llegamos a conocerlas y a escuchar sus historias.
  • Crecemos cuando elegimos invertir en la madurez espiritual y emocional de otra persona en lugar de en nuestra propia comodidad y placer.

Por otro lado, crecemos en nuestra fe al invitar a otros a caminar a nuestro lado. De esa manera, nos conocen y podemos rendir cuentas unos a otros. Es incómodo porque nos sentimos expuestas y otros verán nuestras debilidades. Yo tiendo a querer esconder mis debilidades, luchas y temores, porque quiero que otros vean mis fortalezas y logros. Pero no puedo tener verdadera comunidad bíblica sin ser auténtica, vulnerable, honesta y real con las personas que Dios ha puesto a mi lado. He experimentado gran libertad en invitar a otros a mi vida para ser conocida y contarles mi historia- mis pecados, luchas y dolor. No estamos diseñados para vivir esta vida solos, sino que nos necesitamos los unos a los otros. Pero crear este tipo de comunidad requiere trabajo, requiere intencionalidad, requiere vulnerabilidad y requiere ser la primera en abrir nuestro corazón, contar nuestra historia y ver como Dios la puede utilizar en la vida de otros.

Hacer espacio para los demás es como expresamos la misericordia y la gracia que hemos recibido de Dios. Es una responsabilidad para cada creyente, y no es opcional. Pero la forma de demostrarlo variará en cada una de nosotras. Por eso animamos a las mujeres a reevaluar regularmente como su temporada de vida, sus responsabilidades y su individualidad pueden estar influyendo en su capacidad y energía para servir a los demás. Si queremos ser buenas administradoras de lo que Dios nos ha confiado, tenemos que preguntarnos: "¿Cómo puedo ser fiel a Dios en esta área durante esta temporada?"

Hacer espacio para los demás empieza en nuestro corazón, reconociendo que esto es en realidad una respuesta a lo que Dios ya hizo por nosotros. Jesús nos invita a venir a Él tal y como somos. Él crea un espacio para nosotras, nos llama, nos conoce y nos ve. Dios nos adopta y nos hace parte de su familia. Jesús es generoso con su gracia y perdón para con nosotras, es bondadoso y no retiene su amor inagotable. Es misericordioso con nosotras, dándonos todo lo que necesitamos cada día. Dios es quien nos busca, e inicia la relación con nosotras. Él es un Dios hospitalario y ya que Él lo hace por nosotras, nosotras podemos hacerlo por los demás.

Como dice Pablo en su carta a Filemón, “Pido a Dios que pongas en práctica la generosidad que proviene de tu fe a medida que comprendes y vives todo lo bueno que tenemos en Cristo.” - Filemón 1:6

Con cariño,

Nathalie Richard

Lea:

Este mes, al considerar lo que significa hacer espacio para los demás y crecer en las áreas de la hospitalidad, venir al lado de otros y construir una comunidad auténtica, queremos dejar que el libro de Efesios sea nuestra guía. Puede leer y estudiar todo el libro.

Hemos seleccionado algunos pasajes que resumen el mensaje de este libro. En los tres primeros capítulos de Efesios, Pablo alaba a Dios por las bendiciones que le ha proporcionado. Mientras lee, pregúntese:

  • ¿Qué aprendo sobre el carácter de Dios y la obra de Cristo? Haga una lista de cada palabra o frase que describa lo que Cristo ha hecho por usted.

Efesios 1:3-14

Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.

Efesios 2:11-22

Pero ahora han sido unidos a Cristo Jesús. Antes estaban muy lejos de Dios, pero ahora fueron acercados por medio de la sangre de Cristo.

A partir del capítulo cuatro y durante el resto del libro, Pablo describe cómo vivimos en respuesta a lo que Cristo ha hecho por nosotros. Incluso comienza el capítulo cuatro con la palabra "por lo tanto", que es una manera de recordarnos que todo lo que está a punto de decirnos que hagamos, está alimentado por lo que acaba de decirnos sobre lo que Jesús ha hecho. Nuestra capacidad de hacer espacio para los demás se basa en lo que Cristo ha hecho por nosotros.

Efesios 4:17-31

En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo.

Efesios 5:1-20

Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos. Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros, como aroma agradable a Dios.

Escuche:

La invitamos a escuchar o leer este podcast para seguir aprendiendo:

Evidencia de amor genuino- El corazón de la hospitalidad.

Podcast por Aviva Nuestros Corazones

“El evangelio mismo es una invitación a venir y a disfrutar el hogar de Dios y Su banquete exuberante por toda la eternidad. Así que cuando se nos manda a ser hospitalarias, se nos está diciendo que mostremos al mundo cómo es Dios. Él es hospitalario. Él es un anfitrión lleno de gracia. Él es un anfitrión generoso. De la misma manera nosotras debemos extender Su corazón a los demás.”

Conéctese:

Le animamos a que utilice estas preguntas como medio de auto reflexión y para la conversación dentro de su comunidad.

1.Creemos que hacer espacio para los demás es una cuestión de discipulado. Lo que significa que creemos que esto no es opcional para el creyente. Hemos hablado de tres áreas: la hospitalidad, venir al lado de otros y estar comprometida e invertida en una comunidad bíblica auténtica.

  • ¿Cuál de estas tres es la más fácil para usted, por qué?
  • ¿Cuál es la más difícil, por qué?

2. Para cada una de estas categorías, responda a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es su mayor temor? ¿Cuál puede ser la raíz de estos temores?
  • ¿Cuál es el mayor obstáculo que le impide hacer espacio a los demás?
  • Al entregar su vida por los demás, ¿qué ha aprendido de usted misma y qué ha quedado al descubierto?
  • ¿De qué manera ha crecido en madurez espiritual al hacer espacio para los demás?

3. Para vivir esto intencionalmente vamos a tener que tomar decisiones sobre cómo y dónde gastamos nuestra energía, tiempo y recursos. Cada uno de ellos nos ha sido confiado -en cualquier medida- para que lo administremos fielmente. Esto dependerá de nuestra individualidad y fluctúa según la época de nuestra vida. No queremos gastarnos hasta el punto de no estar espiritual y emocionalmente sanas, ni queremos complacer nuestras propias comodidades hasta el punto de que no haya espacio para los demás. Cuando compare oportunidades para servir o evalúe dónde desplegar sus fuerzas, utilice esta pregunta como guia:

  • ¿Cuál oportunidad producirá más fruto para el reino y me ayudará a crecer como una seguidora de Cristo espiritualmente madura?
  • ¿Hay algún compromiso actual o alguna oportunidad futura que necesite evaluar usando esta pregunta?

Muévase:

Las Escrituras nos advierten que no debemos ser sólo oidores de la Palabra, sino también hacedores de ella. Toda la vida es arrepentimiento. ¿Cuál es el siguiente paso creíble que Dios le llama a dar en respuesta a todo lo que ha aprendido?

Próximos pasos en hospitalidad:

  • ¡Haga comida extra! Manténgala a mano para entregarla o congelarla para un vecino, una viuda, un divorciado, una madre soltera o alguien más que pueda necesitar sentir el amor tangible de Cristo.
  • Cuando se siente en el servicio de la iglesia, tómese un momento y fíjese en cualquier persona sentada cerca de usted que pueda estar sola. Haga un esfuerzo por acercarse y hablar con ellos o incluso invitarlos a sentarse con usted.
  • Identifique tres grupos de personas a las que quiera invitar a su casa este verano y hágalo. ¡Manténgalo informal y sencillo!

Próximos pasos en venir al lado de otros:

  • Involúcrese con Front Porch Housing. Hay múltiples maneras de ser parte de este nuevo ministerio, ya que literalmente están haciendo espacio para cientos de nuevos residentes en nuestra comunidad. Dependiendo de su temporada de la vida, su participación puede ser: comprar artículos de la lista de deseos de Amazon, ayudar con la limpieza y organización de los apartamentos o construir relaciones a largo plazo con los residentes.
  • Nuestra iniciativa del Discípulo Tres es una herramienta que nos ayuda a centrarnos en la responsabilidad que Dios nos ha dado de ser intencionales en la forma en que invertimos en otros, satisfacemos sus necesidades y les ayudamos a crecer en su relación con Dios. ¿Cuáles son las personas que Dios ha traído a su vida para que pueda invertir en ellas? Puede recoger una tarjeta del Discípulo Tres en su sede o imprimir una aquí.
  • La mentoría le da la oportunidad de involucrarse en la vida de alguien de una manera intencional y ambas personas crecen. ¿Hay alguna mujer joven que Dios ha puesto en su vida en la que pueda invertir? ¿Hay alguna mujer mayor a quien pueda pedirle ser su mentora? Estas personas nos escuchan, oran por nosotras y nos apuntan a Cristo en las diferentes áreas de nuestras vidas. ¡Empiece compartiendo este boletín con ella!

Próximos pasos en ser parte de una comunidad bíblica auténtica:

  • Reserve un tiempo durante el mes para compartir este boletín con una amiga o grupo de amigas.
  • Inscríbase en un grupo de Ezer durante el otoño y pídale a una o dos mujeres del grupo que se asocien con usted en oración a lo largo del estudio, que le ayuden a poner en acción lo que está aprendiendo y que se reúnan fuera del tiempo del grupo.
  • Si no está participando en una forma de comunidad bíblica, ¿cómo necesita moverse para conectarse? Si forma parte de una, de un paso compartiendo a un nivel más profundo.
  • Salga a caminar con una amiga, al parque con sus hijos y sus amigos, o tome un café con alguien y comparta sus cargas, peticiones de oración, o una circunstancia en la que necesita claridad. Ser vulnerable no es fácil, pero es la base de las amistades profundas.

Recursos Adicionales:

La invitamos a leer este libro para seguir estudiando:

El evangelio viene con la llave de la casa

“Rosaria Butterfield nos invita a su hogar para mostrarnos que Dios puede usar la misma "hospitalidad radical y ordinaria" que permitió su propia conversión para llevar el evangelio a nuestros amigos y vecinos perdidos. Tal hospitalidad no considera el hogar como propio, sino como una herramienta de Dios para la extensión de su reino cuando recibimos a quienes son muy distintos a nosotros en nuestra vida cotidiana y a veces caótica, ayudándoles a ver cómo es la verdadera fe cristiana.”