Ezer Equipada | Vístase de Amor

¡Bienvenidas a la edición de febrero del 2021 de Ezer Equipada!

Hay un verso en una vieja canción llamada, "Soy Enrique VIII, soy", que dice, "segundo verso, igual que el primero". Y eso es un poco como se ha sentido enero del 2021. Se siente como el disco rayado del 2020: el mismo conflicto y división en repetición. Mis emociones han recorrido toda la gama durante los últimos doce meses: frustración, autojustificación, lamento, incredulidad y confusión. Y para ser honesta, estoy cada vez más cansada de ver a los creyentes destrozarse unos a otros sobre la política, Covid, las vacunas, los disturbios, y cualquier tema caliente que surja. ¿Tal vez usted también está cansada?

Me apena saber que podríamos ser un faro de esperanza en una época como ésta. Pero en lugar de eso, cuando el mundo mira para ver cómo vamos a responder, nos encuentran envueltos en la controversia, publicando comentarios sarcásticos en línea, calumniando a personas que no conocemos realmente, difundiendo chismes, contribuyendo a la división y demonizando a los que piensan, creen y votan de manera diferente. Santiago enseña que la causa de los conflictos y peleas entre nosotros es la lealtad dividida. Fluctuamos entre Dios y nuestros deseos mundanos (Santiago 4:1-10). Parece que nuestra lealtad a nuestra propia comodidad personal, nuestro deseo de tener la razón, nuestros partidos políticos e incluso nuestras creencias religiosas han eclipsado nuestro amor a Dios y al prójimo.

En el libro del Deuteronomio, hay una oración llamada el Shemá: "¡Escucha, Israel! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas."(Deuteronomio 6:4-5). Dos veces al día, los hombres y mujeres judíos oraban estas palabras, que servían para recalibrar sus corazones, mentes y cuerpos hacia el único Dios verdadero. Esto es lo que significaba pertenecer a Yahveh: amarlo de todo corazón.

Muchos años después, cuando le preguntaron a Jesús cuál era el mayor mandamiento, citó el Shemá: -"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer mandamiento y el más importante." Pero no se detuvo ahí, sino que añadió un segundo mandamiento: "Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante. "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Toda la ley y las exigencias de los profetas se basan en estos dos mandamientos." (Mateo 22:34-40). ¡Esto es significativo y con mucho peso! Amando a Dios y amando a nuestro prójimo se cumplen todos los deseos que Dios tiene de nosotros. Así es como viven los ciudadanos del reino de Dios. El amor es tan importante, de hecho, que Pablo dijo que ni siquiera importa qué clase de dones espirituales tengamos, qué clase de buenas obras hayamos hecho, en qué clase de ministerio hayamos participado: si no amamos a los demás, no hemos ganado nada (1 Corintios 13:1-3).

Los escritores del Nuevo Testamento relacionan claramente nuestro amor a Dios con nuestro amor al prójimo. Cuando lea las Escrituras este mes, preste mucha atención a lo que dicen Jesús, Juan y Pablo sobre cómo debemos responder al amor que Dios nos ha mostrado. Al igual que el Shemá, estos pasajes nos dan la oportunidad de recalibrar nuestros corazones, mentes y cuerpos hacia el prójimo. Queremos vivir de tal manera que nuestra lealtad a Cristo sea clara e incuestionable.

La mayoría de nosotras sabemos que debemos amar a nuestro prójimo. Entonces, ¿por qué es tan difícil de practicar? Una de las razones es que entendemos mal lo que es el amor y cómo debemos amar. A menudo equiparamos el amor con un sentimiento emocional. Sin embargo, las Escrituras no confunden el amor con una emoción pasiva. La palabra que se utiliza a menudo en los pasajes griegos del Nuevo Testamento es ágape, que significa mostrar buena voluntad y benevolencia hacia otro; es mostrar activamente preferencia hacia la otra persona.

Una segunda razón por la que luchamos es que confundimos a quién debemos amar. A menudo asumimos que amamos a los que nos aman o a aquellos con los que estamos de acuerdo, pero eso no es lo que enseñan las Escrituras. Jesús enseñó que también debemos amar con ágape a nuestros enemigos (Lucas 6:27-36). De hecho, Jesús dijo que no nos beneficia amar a los que nos aman. Incluso los pecadores lo hacen. En cambio, debemos amar a los que nos amenazan, se burlan, intimidan, agitan, hieren, perturban o traicionan; entonces, el amor de Cristo es más visible a través de nosotros.

Dios llegó a profundidades increíbles para mostrar su amor por nosotros mientras éramos sus enemigos: se vistió de carne y se sometió a la traición, el abuso, el rechazo, la burla y el abandono de los mismos que vino a amar y servir. ¿Cuánto más debemos amar gratuita, imprudente y generosamente a nuestro prójimo, incluso a aquellos con los que no estamos de acuerdo? Si nos resulta difícil amar al prójimo, tanto de palabra como de obra, debemos recordar y reflexionar intencionalmente sobre la inconmensurable bondad y misericordia de Dios hacia nosotros, reconciliándonos consigo mismo al gran costo del sacrificio de Cristo en nuestro favor. Nosotros, que hemos sido amados tanto, debemos amar mucho a cambio.

Este mes, queremos aprender lo que las Escrituras nos enseñan sobre lo que es el amor y cómo se ve amar como ciudadanos del reino de Dios. Nuestro equipo de Alcance (Outreach) creó un nuevo recurso para ayudarle a determinar algunos de los próximos pasos que podría dar para amar y servir a su prójimo.

Que honremos al Rey Jesús en la forma en que respondemos, amamos y nos comprometemos activamente con todos a nuestro alrededor. Que podamos brillar como luces. Y que el amor de Cristo sea visible a través de nosotras.

Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía. Colosenses 3:14

Chrystie Cole

Asesora de Discipulado de Mujeres de la Iglesia Grace Church

Lea

Dedique un tiempo este mes para leer lo que la Escritura nos enseña sobre el amor como ciudadanos del reino de Dios. Al leer cada pasaje, observe lo siguiente:

  1. ¿Cómo describe el autor el amor?
  2. ¿Cuál es la fuente de este amor?
  3. ¿Cuál es la expectativa de los creyentes?

Lucas 10:25-37 y Juan 13:34-35

Al leer las palabras de Jesús en estos dos pasajes, recuerde que sus oyentes eran judíos religiosos que estaban familiarizados con el Shemá y la enseñanza del mayor mandamiento. Imagínese su sorpresa cuando añadió un nuevo mandamiento y lo perturbador que pudo haber sido para ellos.

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu mente” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”'

"Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos."

Colosenses 3:1-17

Este pasaje nos recuerda que nuestra verdadera ciudadanía está en el cielo, a la vez que nos orienta sobre cómo debemos vivir aquí en la tierra, a la espera de que vuelva Su Reino.

"Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía."

1 Juan 3:11-19

Este pasaje nos ofrece una forma sencilla de examinarnos a nosotras mismas: Si hemos experimentado el amor de Dios, esto afectará la forma en que nos tratamos unos a otros.

"Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones. Nuestras acciones demostrarán que pertenecemos a la verdad, entonces estaremos confiados cuando estemos delante de Dios."

1 Juan 4:7-21

Este pasaje describe claramente cómo nuestra capacidad de amar a los demás depende del amor que Dios nos ha demostrado. Deje que estas palabras la consuelen y la desafíen.

"Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros. Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros."

Conéctese

Le animamos a usar estos inicios de conversación como un medio de auto-reflexión y para la discusión dentro de su comunidad.

  1. Nuestra capacidad de amar a Dios y al prójimo es posible gracias al amor de Dios por nosotros, lo cual demostró en la cruz. ¿Cómo se ve el "amor a Dios y al prójimo" en nuestro ambiente político y cultural actual? ¿Por qué es tan difícil?
  2. Piense en lo que significa "revestirse del amor del Señor" (Col. 3:14). ¿Cómo viviría de forma diferente si realmente creyera que Dios la ama? ¿De qué manera nuestra identidad en Cristo debe moldear nuestra forma de vivir?
  3. Como ciudadanas del cielo, nuestro principal llamado es amar a Dios y a los demás. No amamos a los demás para ganarnos el amor de Dios, sino en respuesta a este amor. ¿Qué está en peligro si no lo hacemos? ¿Cómo el mundo ve actualmente a la Iglesia y a los creyentes?

El amor ágape muestra activamente preferencia por el otro. ¿Qué significa mostrar preferencia por el otro? ¿Le resulta fácil o difícil hacerlo con su familia, sus amigos, sus compañeros de trabajo, sus vecinos, los que creen o piensan de forma diferente? ¿Por qué o por qué no?

Muévase

La Escritura nos advierte de que no debemos limitarnos a escuchar la Palabra, sino también a ser hacedores de ella. Toda la vida es arrepentimiento. ¿Cuál es el siguiente paso creíble que Dios le llama a dar en respuesta a todo lo que ha aprendido? Escoja uno o dos de los siguientes pasos para dar.

  1. ¿A quién le resulta más difícil amar en este momento (persona específica, grupo)? ¿Qué pasos podría dar para acercarse a ellos? Si se trata de alguien con quien no está de acuerdo, ¿cómo podría escuchar para comprender en lugar de hablar para ser escuchado?
  2. Seguir el mandato de Jesús de amar al prójimo incluye nuestra forma de hablar, incluso lo que compartimos y publicamos en Internet. Dedique algún tiempo a reflexionar sobre las conversaciones recientes que ha tenido. Revise sus publicaciones en Facebook e Instagram. ¿Cómo caracterizaría las palabras que ha utilizado o las publicaciones que ha compartido en el último año?
  3. A menudo uno de los obstáculos para involucrarse en la vida de alguien es que no sabemos por dónde empezar. Tal vez se sienta abrumada o se sienta demasiado preocupada por todo. Nuestro equipo de Alcance (Outreach) ha creado un recurso para ayudarle a tamizar todo eso y ganar claridad. Escuche este video explicativo (en inglés) y luego imprima y trabaje con este recurso (en español).

Amar bien a los demás requiere intencionalidad. ¿Quién en su vida podría utilizar el amor de Cristo mostrado a través de usted? Pregúntese: ¿A quién me llama Dios a amar? ¿Cómo lo haré?

Oportunidad Para Servir

The Family Effect es el brazo filantrópico, sin fines de lucro, del Phoenix Center. TFE ayuda a todas las instalaciones del Phoenix Center: Serenity Village, Detox, Outpatient y White Horse Academy. Sirven a las mujeres (y hombres) que están luchando contra la adicción a las drogas y los efectos a largo plazo en sus vidas.

The Family Effect necesita voluntarios para sus mujeres y tienen oportunidades para servir tanto individual como grupal. Estas necesidades se enumeran a continuación:

Cuidado de niños en Serenity Place; supervisar y jugar con bebés y niños pequeños

Tutoría de una madre en recuperación

Cocinar y servir una comida; las damas/niños en Serenity Place o clientes en Detox

Organizar una clase de habilidades para la vida (mindfulness, scrapbooking, habilidades organizativas, etc.)

Ordenar/organizar en el centro de donaciones (individualmente o con un grupo)

Oportunidades a distancia

Si usted o alguien que conoce está interesado en participar, puede ponerse en contacto con Bridget a través de la información de contacto que aparece a continuación:

Brigid Morrison

VISTA de Compromiso con la Comunidad

The Family Effect

(508) 209-7286

[email protected]

Recursos Adicionales

50 Maneras de Servir a Otros

Artículo por Erin Davis